las lágrimas de mi niñez
absorbidas por mis poros
y alojadas
en algún recóndito lugar
de mi ser
hoy vuelven a brotar
mi cuerpo transpira
sufrires pretéritos
que emanan
amargas fragancias
hermanas de la rigidez
mi mente suspira de nuevo
balanceándose fútilmente
de aquí para allá
absorta ante la idea
de la irremediabilidad de la herida
mi espíritu
expectante
esperante
vocifera un silencio
que ya no puedo obviar
No hay comentarios:
Publicar un comentario