Exorbitante mi pensar cuando me dilato por el cosmos,
inmenso mi sentir cuando me comparto con el todo,
no discierno ya la forma de agradecerlo y lloro,
el alma rebasada de júbilo se me escapa por los poros.
Si pienso en mi desidia es lo mismo que no hacerlo,
ya estoy en el jardín y no puedo contaminarme con ello,
a medida que asciendo se van apartando los velos,
ahora sí que puedo penetrar en la profundidad del verbo.
Siento que levito y voy vibrando la cadencia,
despojado de cadenas voy durando la secuencia,
la dulzura del espacio me traspasa toda entera,
me arroja hacia el fuego y ya soy pura madera.