sábado, 30 de julio de 2016

OLIVOS NORTE


Quién me asegura la existencia,
si carente soy, de tal eminencia,
esa beatitud de lo supremo,
que enmudece mi corazón, sereno.

Por los senderos de asfalto voy,
no distingo bien qué soy,
puede que revise cada pizca de viento,
a ver si encuentro algo en esta jungla de cemento.

Dependencia crónica del material,
intento saciar mi parte irreal,
lo cotidiano se me adhiere al cuerpo,
es como chiquillo sin caramelo.

Metaforsis de piel y sentimiento,
¡gracias al cielo!
fue ese instante del alba 
que pude sentir
la voracidad de lo eterno.

otro día más en Australia

vos aparcado en el rincón más épico del parque nacional la cueva es chica pero el corazón es grande. las kookaburras aun no ríen los wallabi...