no quiero estar callado
quiero sí habitar esos silencios
que desertifican
hasta el último oasis
más traen luego
valles rebosantes
repletos de diamantes
miscelios danzantes
no quiero estar atado
quiero sí estar fijo
en el camino
siguiendo rutas
más que rutinas
esquivando esos anhelos
de invernadero
soplando barquitos
hacia el mar sereno
no quiero ser de la cultura
que bosques sulfura
que toda ternura obtura
que rechaza la locura
que disfraza la penumbra