Puede que no esté en el mejor de los escenarios,
puede que me despiste con lo estrafalario,
puede que me arroje estúpidamente contra las rocas
puede que mi cara se colme de los dedos de un judoka.
También podría preferir no saber tu nombre,
despacharte como si lo hiciese con un sobre,
elegiría darte insensatamente la espalda,
convirtiéndome en mi propio señuelo y carnada.
Mas eso me arrojaría hacia un profundo abismo,
mi corazón sería todo tempestad y cataclismo,
de ver la luz ya no habría ningún modo,
la nada con su tedio lo abarcaría todo.
¿Podré algún día yo arribar a tu morada,
donde habita tu ser en eterna danza sagrada?
Mas hoy no es tiempo de fantasía,
me contento con poder dedicarte esta poesía.
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