incendió las mil montañas
donde luego brotaron
selvas de cemento
adornadas con plástico
amuralladas en petróleo
la civilización lúgubre
condenada a la autofagia
por el resto de sus días
pero atemperada con corazones
que patean cada vez más fuerte
vos aparcado en el rincón más épico del parque nacional la cueva es chica pero el corazón es grande. las kookaburras aun no ríen los wallabi...