domingo, 19 de enero de 2020

TEXTO

Me vierto todo entero sobre el texto,
ya no hay nada que preocupar,
las tormentas claudican y los ciclones se consumen,
me sumerjo en un eléctrico arroyo que me transporta de provincia,
escapo de la capital,
de mi centro,
de mi bruta subjetividad vanidosa.

Escalo montañas y exploro nuevos pueblos,
abundan perspectivas que no me concuerdan,
aún así me hermano con la diferencia,
trastoco mi centro de gravedad.

Me eyecto hacia el todo,
donde abunda la diversidad

y la unidad.

sábado, 21 de diciembre de 2019

MADERA

Exorbitante mi pensar cuando me dilato por el cosmos,
inmenso mi sentir cuando me comparto con el todo,
no discierno ya la forma de agradecerlo y lloro,
el alma rebasada de júbilo se me escapa por los poros.

Si pienso en mi desidia es lo mismo que no hacerlo,
ya estoy en el jardín y no puedo contaminarme con ello,
a medida que asciendo se van apartando los velos,
ahora sí que puedo penetrar en la profundidad del verbo.

Siento que levito y voy vibrando la cadencia,
despojado de cadenas voy durando la secuencia,
la dulzura del espacio me traspasa toda entera,
me arroja hacia el fuego y ya soy pura madera.

domingo, 15 de diciembre de 2019

PESCADORES

Pescadores del ocaso
Pongan fin a su desidia!
Viren rostro hacia la colina
De la cual bajan torrentes de jugo lunar

Pescadores del ocaso
Tristes y apesadumbradas almas!
Despejen su tumultuosa nubosidad
Alucinen ante la morada revestida de diáfana preciosidad

Pescadores del ocaso
Deben correr y danzar por los campos de pastel!
Extraviarse en los senderos de dorada miel
Soplar fuerte los barquitos de papel

Pescadores del alba, ahora sí
Ya han coronado su sempiterna dicha!
Habiéndose internado en caóticos enredos
Arriban al viñedo más preciado por todos los credos

miércoles, 4 de diciembre de 2019

PARTITURA

La partitura está siempre allí
Se la encuentra en el paisaje
Se la encuentra en el lenguaje 
Se la encuentra en todo este andamiaje
Que llamamos mundo

Algunos la interpretan siempre en la misma tonalidad
Otros trastocan algunas notas haciéndola desafinar
Hay quienes tan solo se dignan a escuchar e imitar 

Mas quien elige fluctuar desde la horizontalidad
Quien no se refugia en la autoridad
Ni se erige en el más alto pedestal
Se aproxima hacia lo real
Y entiende que su interpretación 
No es más que una simple canción 



lunes, 22 de abril de 2019

POZO

La elipsis de lo maravilloso
La mecanizacion del acto
El vencimiento de la novedad
La supresión de la espontaneidad
El suplicio del sentir
El alma que no ama
La sonrisa eternamente anocheciendo
Las razones para perderse en el cemento
El lamento del minotauro en su laberinto
El oxidamiento de lo que pretende ser un sigilo
La terapia que maltraga tus penas
El simposio que derrite tus arterias
Si nos vamos, no nos pescan
Si nos atrevemos, a ellos les cuesta

sábado, 9 de marzo de 2019

EL REINADO DE LOS FINES


A Immanuel Kant

El reinado de los fines
Aquella lanza que el filósofo lanzó hacia el cielo
De la que todavía ansiamos su llegada
“No tomaras al prójimo como medio para tus intereses”
¡Qué declaración tan brillante!
Pero nunca la luz penetra todos los rincones
Y como decía Heidegger,
Vivimos en un mundo cuya estructura es ser una totalidad de útiles
Las cosas se nos presentan originariamente como bienes para ser usados
Y La humanidad, en su afán materialista, extendió esta idea hacia sus pares
Cosificó lo incosificable
El auge de las máquinas sembró la idea de que también un ser animado puede ser un artilugio
Y así, por mucho tiempo, el ego continuó contemplando  su propio ombligo
Alzando la cabeza solamente cuando una roca se interponía en su camino
Y así la otredad fue embaucada
Se la borró del diccionario 1984 veces
Y Supervivimos al más apto

Desde niños que aprendimos a ganar
Nos vanagloriamos con nuestras victorias
Y nos pudrimos en lágrimas con las derrotas
Esas experiencias levaron un ancla en lo profundo de nuestra psique
Y años después salimos al mundo  y quisimos rugir
Pero nos salió un maullido
Pero no importó, lo importante es aparentar, hacer ver, proyectar
Subirse a la topadora y destruir árboles
Sentimientos, proyectos, sueños
Y que lleguen las elecciones y votar al reinado de los medios
Y al de los medios de comunicación
Al de esa araña que con su clarinete teje las redes de la farsa, la mentira y el espectáculo
En donde los seres van cayendo inocentemente
Y se convierten en arañas, que tejen para que otros se conviertan en arañas
Y así sucesivamente
Y otra vez la otredad desangrada, lastimada, lesionada
La habladuría se vuelve moneda corriente
Estampa su armazón contra la realidad
Y el mundo se masoquea a sí mismo

Se trata de correr el velo, como dijo Parménides hace dos mil y pico de años
Despertar; mejor dicho, renacer
Deconstruir una a una nuestras creencias, nuestras prácticas
Poner la lupa y dictaminarlo todo
Ser el juez de la propia corte
Ampliar la mirada
Actar como el halcón, que todo lo ve desde muy arriba y cuando detecta su presa, sale disparado hacia ella y la captura instantáneamente
Para alimentar a sus crías
Que lo esperan en el reinado de los fines
Donde todo es para el otro
Donde no hay manipulación, engaño, mentira
Donde bogamos por el bienestar del prójimo
Donde verdaderamente somos


viernes, 9 de febrero de 2018

EL DIABLO TRIUNFÓ DE NUEVO (CUENTO)



El Bolsón

Febrero del 2029

    

    No se sube a un cerro porque sí. Las tribus de antaño concebían a las montañas como entes sumamente sagrados. En sus inicios, nuestro planeta era un simple conglomerado de rocas. Es por eso que las piedras contienen toda la información de nuestra historia: han visto pasar eras enteras así como presenciado eventos que son toda una incógnita para el ser humano, entre ellos la extinción de los dinosaurios, por dar un ejemplo. Una montaña es un cúmulo gigante de piedra que se elevó ante el choque contra otro gran cúmulo. Es la ley de la naturaleza. Todo se compone a partir del choque entre opuestos. Como decía Heráclito: “La Guerra es lo común”. Guerra en el sentido más general de la palabra.

    Y allí estábamos, a punto de subir a los refugios del Cerro Hielo Azul, enfrentándonos contra nosotros mismos. Mi intención en esa subida era que se me de un laburo que hace tiempo venía queriendo conseguir. Mis dos amigos llevaban flores, así que la diversión estaba asegurada. La primera hora de camino fue tranquila: transitamos alrededor de un río muy hermoso. Después comenzó la subida; era muy empinada y sin sombra. Duró tres horas. Paramos varias veces a descansar. Llevábamos cereales, frutas y fideos. Me llamó la atención no cruzarnos a nadie que viniese bajando. Eran mas o menos las 6 de la tarde cuando terminamos esa subida complicada. Llevábamos mucho peso debido a la ropa abrigada, bolsas de dormir, carpa y comida..

    Ibamos charlando y discutiendo acerca de los conflictos que estaban ocurriendo en nuestro país. Bariloche y El Bolsón se encontraban completamente militarizados. Los mapuches estaban casi a punto de extinguirse. Decenas de Lagos, playas y cerros se cerraron para la gente, quedando en manos de quienes ponían los millones sobre la mesa. Monsanto ya tenía patentadas casi todas las semillas habidas y por haber, por lo tanto, cada cultivador debía pagar un alto impuesto a dicha empresa por plantar semillas de su propiedad. Por otro lado, estaban circulando frutas y verduras de lo más extravagante: manzanas azuladas, naranjas del tamaño de una pelota de fútbol, zanahorias con gusto a arroz. Varios alimentos estaban siendo intervenidos genéticamente. Cientos de enfermedades y trastornos nuevos iban apareciendo.

    Subíamos con la nostalgia y la incertidumbre de no saber si lo haríamos de vuelta. Habíamos escuchado de una pueblerina de El Bolsón que una multinacional deseaba comprar todas estas tierras, talar los árboles y plantar maíz y soja. Por eso es que deseábamos disfrutar de cada momento. El silencio era nuestra acompañante musical. Los borcegos nuestros vehículos. La naturaleza nuestro estímulo, además de la birra artesanal que nos esperaba arriba.

    Llegamos al refugio y no había una sola alma. Lua puerta estaba abierta y estaba todo desordenado. Miramos a la punta del cerro y vimos como una estela comenzaba a bajar. Luego miramos hacia el bosque y vimos a lo lejos a una persona. Se nos quedó mirando y luego se echó a correr. Nos dio un poco de miedo. Eran las nueve de la noche y ya no había tiempo para bajar. Casi que estaba oscureciendo, así que decidimos quedarnos en el refugio. Nos servimos agua de la canilla y nos sentamos a comer algo. Comenzamos a reírnos de la situación; seguro el refugio estaba cerrado y algún animal había abierto la puerta. Nos fuimos a dormir al piso de arriba, donde se encuentran los colchones.
    A la noche comenzamos a oír ruidos. Alguien tocaba la puerta. Pensé que estaba soñando por un momento, pero no era así. Los golpes comenzaron a ser más fuertes. La puerta se abrió. Luego silencio. Nos gritaron que nos vayasemos. Ni nos inmutamos. Pasada media hora salimos a ver afuera. La luna y las estrellas se reflejaban en la laguna. Escuchamos un grito a lo lejos, como de desesperación. Luego un disparo. Echamos a correr hacia el bosque. Pasaron las horas y seguíamos escondidos. Nos encontramos con una persona que estaba arrastrándose. Le preguntamos qué sucedía.

—Vienen por todo— dijo con cristales en los ojos.

otro día más en Australia

vos aparcado en el rincón más épico del parque nacional la cueva es chica pero el corazón es grande. las kookaburras aun no ríen los wallabi...